El Gobierno nacional oficializó nuevos aumentos en las tarifas de gas y electricidad que comenzarán a regir durante junio. Las facturas de gas tendrán una suba promedio del 2,8%, mientras que las de energía eléctrica aumentarán alrededor del 1,5%, en una decisión que refleja un cambio de ritmo en la política de reducción de subsidios impulsada por la administración de Javier Milei

La medida se conoce en un contexto de preocupación oficial por la evolución de la inflación. Aunque los entes reguladores habían previsto incrementos superiores en los costos de distribución —del orden del 4,4% para el gas y más del 4,5% para la electricidad— el Gobierno decidió amortiguar parte de esos aumentos para evitar una mayor presión sobre los precios al consumidor.
El ajuste llega además en plena temporada invernal, cuando crece el consumo energético en los hogares. Por ese motivo, la administración nacional resolvió extender durante junio algunas bonificaciones para sectores que todavía mantienen subsidios, especialmente en el servicio de gas natural.
Desde que asumió Milei, la política energética estuvo marcada por una fuerte reducción de los subsidios estatales con el objetivo de disminuir el gasto público y avanzar hacia un esquema en el que los usuarios afronten una mayor proporción del costo real de los servicios. Esa estrategia permitió una importante reducción de las transferencias del Estado al sector energético, aunque también derivó en fuertes incrementos acumulados en las boletas de luz y gas.
En los últimos meses, distintos estudios advirtieron que el peso de las tarifas sobre los ingresos familiares continúa creciendo. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la canasta de servicios públicos registró fuertes aumentos desde el inicio de la actual gestión, convirtiéndose en uno de los rubros que más impactan en el presupuesto de los hogares.
Si bien el Gobierno mantiene su objetivo de avanzar con la normalización tarifaria y la reducción de subsidios, la decisión de aplicar aumentos más moderados durante junio muestra que la desaceleración de la inflación también se convirtió en una prioridad política y económica para la Casa Rosada.
Fuente: INFOSIBERIA
