La crisis de la principal avícola del país mantiene en vilo a unas 900 familias entrerrianas. Tras nuevas marchas y reuniones con el Gobierno provincial, los empleados exigen definiciones sobre el pago de haberes y la continuidad laboral.

Cientos de trabajadores de Granja Tres Arroyos (GTA) volvieron a movilizarse en Concepción del Uruguay para reclamar el pago de salarios adeudados y la inmediata reactivación de la planta avícola La China, cerrada por tiempo indeterminado desde fines de mayo.

La marcha, que contó con la participación de empleados, familiares, organizaciones sindicales y sectores sociales, recorrió las calles de la ciudad en medio de una creciente preocupación por el impacto económico y social que genera la paralización de una de las principales fuentes de empleo de la región. Según denunciaron los manifestantes, alrededor de 900 familias se encuentran afectadas por la crisis que atraviesa la empresa.

El conflicto se profundizó tras el cierre de la planta La China, una decisión que la compañía atribuyó a dificultades financieras y conflictos gremiales. Sin embargo, los trabajadores sostienen que la medida agrava una situación que ya estaba marcada por atrasos salariales, pagos parciales de haberes y una creciente incertidumbre sobre la continuidad laboral.

En las últimas semanas, empleados autoconvocados realizaron protestas sobre la Ruta Nacional 14 y diferentes movilizaciones en la ciudad para visibilizar el reclamo. Entre las principales demandas figuran el pago de los salarios adeudados, la normalización de la obra social y garantías sobre la continuidad de la actividad productiva en la planta.

Frente al agravamiento de la situación, el Gobierno de Entre Ríos intervino convocando audiencias entre representantes de la empresa, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y el Sindicato de la Carne. Aunque las negociaciones permitieron avanzar en medidas de asistencia para los trabajadores, como ayuda alimentaria, subsidios y beneficios tarifarios, hasta el momento no se alcanzó un acuerdo definitivo que garantice la reapertura de la planta.

La empresa, que además enfrenta un complejo proceso de reestructuración financiera y negocia una deuda estimada en 350 millones de dólares, busca alternativas para retomar parcialmente las operaciones. No obstante, fuentes vinculadas a la actividad advierten que la recuperación no será inmediata, ya que la interrupción de la faena afectó a toda la cadena productiva avícola de la región.

Mientras continúan las reuniones entre las partes, los trabajadores ratificaron el estado de alerta y movilización. «No vamos a bajar los brazos hasta tener respuestas concretas», expresaron durante la protesta. La incertidumbre crece en Concepción del Uruguay, donde el futuro de cientos de puestos de trabajo depende de una solución que aún parece lejana.

Fuente: INFOSIBERIA