La política entrerriana empezó a moverse. Pero el verdadero interrogante ya no es solo quién será candidato, sino quién va a conducir lo que viene. Y el tiempo podría acortarse más de lo previsto.

A poco más de un año de las elecciones de 2027, la política entrerriana ya está en movimiento. Nadie lanzó formalmente su candidatura, pero todos actúan como si la carrera hubiera comenzado.

El escenario todavía no está definido. Pero hay algo que empieza a quedar claro: la discusión no es solo quién compite, sino quién conduce. Y eso, hoy, no está resuelto.

Frigerio: ¿reelección?, con condicionantes

El gobernador Rogelio Frigerio, seguramente, intentará ir por la reelección. La incógnita es en qué condiciones llegará.

Su gestión estará atravesada por decisiones sensibles —como la reforma previsional, entre otras— y por un contexto económico condicionado por la Nación y por decisiones políticas propias. A eso se suma otro desafío: sostener una coalición heterogénea mientras sostiene su alineamiento con el gobierno de Javier Milei.

Entonces, gobernar será, también, administrar tensiones internas.

Si ese equilibrio se rompe, la elección —sea en octubre de 2027 o antes— puede dejar de ser una disputa contra la oposición y convertirse en una disputa dentro del propio oficialismo.

Nación y provincia: un vínculo ¿inevitable?

Ninguna elección provincial puede analizarse sin mirar lo que ocurre a nivel nacional. El gobierno de Javier Milei no solo condiciona la economía, sino también la política. Su estilo y su forma de construir poder impactan directamente en las provincias. En Entre Ríos, ese efecto ya se siente.

El oficialismo provincial decidió acompañar el rumbo nacional, lo que le permite sostener una relación fluida con la Casa Rosada, pero también lo expone a los costos de ese mismo modelo. Lo que queda claro esta ha sido una decisión del propio gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. En ese contexto, la próxima elección será también —en parte— un plebiscito indirecto sobre el rumbo nacional y provincial.

La Libertad Avanza: el factor imprevisible

En Entre Ríos, La Libertad Avanza no tiene aún una estructura consolidada, pero sí cuenta con identidad política y un electorado propio. De cara a la próxima elección, enfrenta una decisión clave: competir o integrarse al esquema provincial. Si compite, puede fragmentar el voto no peronista. Si se integra, puede alterar el equilibrio interno del oficialismo.

En ambos casos, será un actor determinante.

El PRO y el reacomodamiento

El PRO atraviesa un proceso de redefinición. La salida de Evelyn Viganoni no parece un hecho aislado. En distintos sectores se interpreta como parte de un movimiento más amplio: dirigentes que comienzan a migrar hacia La Libertad Avanza.

El PRO, que supo ser eje de una coalición, hoy aparece como una estructura en transición.

El peronismo: unidad o conducción

Del lado del peronismo, el escenario tampoco está claro.

Después de las derrotas de 2023 y 2025, el PJ entrerriano no logró consolidar una conducción. Existen distintos sectores que conviven sin una síntesis. La discusión pública gira en torno a la unidad. Pero el problema de fondo es otro: la conducción. Porque la unidad, por sí sola, no alcanza si no hay un proyecto claro y reglas aceptadas por todos.

Y allí aparece un riesgo que todavía no se plantea abiertamente. Si un sector avanza en una construcción cerrada, sin integrar al resto, la consecuencia puede no ser solo una interna. Puede ser una fragmentación.

Y eso implicaría una pérdida directa de volumen electoral para la fórmula provincial.

El factor tiempo: elecciones anticipadas

A todo esto se suma un elemento que puede acelerar todo: la posibilidad de un adelantamiento electoral. Si eso ocurre, las elecciones podrían realizarse entre abril y junio del próximo año.

Eso cambiaría todo.

Las alianzas deberían definirse antes. Las candidaturas, ordenarse en tiempo récord. Y las tensiones internas, resolverse —o estallar— mucho antes de lo previsto.

Más que una elección

Las elecciones pueden ser en octubre de 2027. O pueden ser antes.

Pero lo que está en juego es más profundo que una fecha. Se está definiendo cómo se construye el poder político en los próximos años. El tiempo puede acortarse. Y la discusión ya empezó: no es solo quién compite.

Es quién va a conducir lo que viene.

Fuente: Nota de la Redacción.